La biblioteca hospitalaria como elemento de comunicación e información en la organización #hfuenla

3 abril, 2017

Con este título presentéSevilla_CNH una comunicación el pasado jueves en el 20º Congreso Nacional de Hospitales que se celebraba este año en Sevilla. La idea central de la comunicación era contar que merece la pena tener biblioteca en los hospitales y que no somos un mero adorno o complemento en la actividad hospitalaria.

Pare ello traté de poner en valor la actividad que desarrollamos desde nuestra biblioteca en el Hospital Universitario de Fuenlabrada. Nos comunicamos a través de este blog, mantenemos un escritorio virtual en Netvibes/Symbaloo, ofrecemos alertas a medida a través de FeedBurner y RSS Mix… todos ellos softwares gratuitos que complementamos con la plataforma A17 (OPAC de revistas + recursos electrónicos). Además participamos en los foros virtuales de la organización, manteniendo nuestro sitio propio en la Intranet corporativa (¡somos el cuarto más visitado!) y con la recién estrenada miniweb (merecerá post aparte ;-) Así nos conocen dentro pero, para darle visibilidad también al hospital en el exterior, nuestra biblioteca participa en DíasMundialesDe, Dialnet, BiblioMadSalud y nos encargamos de difundir la producción científica a través de la Memoria anual.

Intranet

Pensando que los oyentes iban a ser gestores (perfil mayoritario en este congreso, aunque luego en la sala había de todo, gracias a los que os acercastéis ex-profeso) bajé a la arena y hablé de dinero. A través de la herramienta validada por la Massachussetts Library Association, y adaptada por el CSIC, calculé lo que la biblioteca le reporta al HUF con sus servicios (os aseguro que a la baja y además actualicé los valores al IPC de 2017) y lo que le costamos (gasto de personal, electricidad, climatización, limpieza, teléfono, correos, mensajería, material de oficina y, por supuesto, adquisiciones bibliográficas) para descubrir que nuestro retorno de inversión (ROI) para el HUF es de casi 51€ por cada € invertidobien ¿no? ante esos resultados, las conclusiones del trabajo fueron:

  • La biblioteca puede (debe) asumir un papel proactivo en la organización hospitalaria anticipándose a las demandas de información de sus profesionales.
  • La biblioteca se configura como servicio de información que participa y aporta a la gestión del conocimiento hospitalario, rompiendo su imagen tradicional de “almacén de conocimiento”.
  • El apoyo de la Dirección en la visión de la biblioteca, respaldando su misión, resulta fundamental para desarrollar ese rol.
  • La existencia de bibliotecas/bibliotecarios en los hospitales, lejos de ser una carga económica, se convierte en una oportunidad de desarrollo.
  • La utilización de recursos gratuitos resulta útil para demostrar una necesidad en un primer momento, pero es recomendable buscar alternativas más sofisticadas.

Lo mejor de todo fue que, al terminar la mesa de comunicaciones, una directiva de un hospital (diré solo que era de la zona mediterránea) me dijo que, después de oir la mía, iba a replantear a su Comisión de dirección el cierre de la biblioteca en su hospital, idea a la que estaban dando vueltas :-( … eso sí que está bien ¿a que sí?

supermouse

Ratón bibliotecario después de oír semejante declaración ;-)

Por lo demás, el 20CNH ha sido un congreso apabullante en cifras (por asistentes, las chicas de MyRAS entre ellos, por ponentes, por nº de comunicaciones, expositores comerciales…), nunca había estado en un congreso tan grande la verdad (y algo me debió afectar porque me pasé tres días tuiteando el hastag al revés ;-) De bibliotecas no se habló mucho, a pesar de ser uno de los apartados temáticos, pero sí de cómo continuar progresando en la gestión de los hospitales (profesionalización de la función gerencial, buen gobierno, integridad en la gestión de lo público, reestructuración del sistema, humanización, seguridad del paciente… fueron algunas de las claves expuestas).

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No saben lo que se pierden: sobre las bibliotecas de hospital y las crisis

9 noviembre, 2016

En estos días de tormenta en la bola de cristal de nuestro pequeño gremio de los bibliotecarios/as de hospital por el cese de nuestra compañera Paula Traver en el Consorcio Hospitalario Provincial de Castellón, volvemos a retomar debates sobre lo que somos o lo que deberíamos ser, nos retroalimentamos sobre lo mucho que nos necesitan nuestros usuarios, sobre la importancia de la biblioteca en un hospital, etc. Lo estamos hablando en nuestras listas, en redes sociales, en prensa, en blogs… todos solidarizados con la compañera (¡mucho ánimo Paula!) y a la vez planteándonos y preguntándonos si esto es tendencia (que parece que sí: profesionales multifunción, jubilaciones que no se cubren, etc.) y sobre todo si es irreversible (ahí es donde tendremos algo que decir).

A mi modo de ver tenemos un problema de imagen, somos como una joya, de la que se presume cuando conviene, pero que se lleva a empeñar en cuanto vienen mal dadas (como en tantos otros sectores recortados últimamente, es verdad). A algunos se les llena la boca mezclando los términos biblioteca-archivo-documentación-conocimiento-gestión documental, le ponen el apellido bibliográfico a casi todo según entran por la puerta (en cierta ocasión, en el colmo del paroxismo, oí bibliotecológico, que al menos en España suena excesivo :-), y se les ponen ojos golosos al hablar de la piedra filosofal que todo lo puede, Internet (aunque en realidad quieren decir Google): nos lo presentan como enemigo, como el que nos viene a sustituir, cuando para nosotros es el gran aliado, es lo que nos permite ser más eficientes, más rápidos y, por tanto, más rentables… pero ese debate ya se ha tratado mucho…

A mí lo que me frustra es que todavía haya personas que se piensen que las bibliotecas son templos del saber (ohhhh), que la importancia de las mismas reside en los incunables que tengan (esas personas suelen llamar incunables a libros con más de 100 años), que cuando nos compran revistas electrónicas (no digamos ya si son bibliotecas virtuales) las bibliotecas pasan a funcionar solas y que a partir de ese momento la figura del bibliotecario/a es prescindible cuando (y perdón por la inmodestia) no saben lo que se están perdiendo… Con todas esas ampulosas etiquetas en realidad nos convierten en algo prescindible, en lujos que ante una crisis habrá que recortar… y ¡es totalmente falso! nuestro día a día no es algo artificioso, es muy real, ¡no paramos! y además somos rentables

Llevo trabajando en bibliotecas desde 1991, los últimos doce años han sido en una biblioteca de hospital y puedo asegurar que es donde he recibido un feedback más directo de mi trabajo, los médicos, los siempre agradecidos profesionales de enfermería, los fisios, los farmacéuticos, pero también los no sanitarios, todos hablan siempre de su biblioteca en términos positivos… y me consta que es así en todos los hospitales que cuentan con una (y el bibliotecario/a suele ser un profesional reconocible y valorado en el centro). El problema nos viene, insisto, porque ellos no saben lo que se pierden cuando renuncian a la biblioteca (y renunciar al bibliotecario/documentalista es renunciar a la biblioteca):

  • realizamos búsquedas de la información que necesitan los profesionales asistenciales para su día a día, para que estén al día, para que puedan mejorar, para que trabajen basándose en la evidencia , ya saben; somos rentables pues ahorramos el tiempo que lleva hacerlas a los profesionales que se pueden dedicar a su actividad clínica
  • además, a los más motivados, les enseñamos a ser más autónomos y mejorar sus habilidades en la búsqueda de información, y no solo en nuestros catálogos, sino en bases de datos científicas, en buscadores de Internet, etc.;
  • estamos acostumbrados a gestionar presupuestos exiguos por lo que somos muy apañados/as y terminamos consiguiendo ofertar un servicio de calidad con muy poco (y con herramientas gratuitas que nos brinda la red ;-)
  • aunque en muchas ocasiones no nos dejan utilizar redes sociales institucionales, utilizamos muchas veces nuestros perfiles personales (y nuestro tiempo) para comunicarnos con nuestros usuarios. Sabemos utilizarlas, estamos preparados y dispuestos para cuando llegue el momento (que llegará) y nos impliquen en la comunicación institucional
  • también les explicamos herramientas con las que pueden organizar toda la información que encuentran o que les suministramos para así sacarle más provecho (escritorios virtuales, gestores bibliográficos, opciones avanzadas de los recursos electrónicos);
  • si nos dan cancha y tema podemos hacer compilaciones informativas ¡y a coste cero! de temas de actualidad, de salud, de alertas de publicaciones, etc. ;
  • estamos pendientes de novedades que van apareciendo en el mercado editorial (que hoy en día es casi completamente electrónico, pero hay que estar ahí para enterarse) y acordamos trials para que las conozcan y luego negociamos con los proveedores (precios) y con nuestros responsables (presupuestos) si resultan ser de interés;
  • participamos en actividades docentes pregrado/postgrado y también de formación continuada para los trabajadores del hospital (cursos acreditados, sesiones por los servicios, píldoras formativas,  o sobre la marcha improvisamos una explicación sobre lo que surja);
  • estamos cada vez más implicados en la gestión de la producción científica de nuestras instituciones, recopilando lo que se publica y presenta por nuestros profesionales, y divulgándolo a la vez en memorias científicas;
  • damos soporte ¿o esto deberían hacerlo las bibliotecas universitarias? ;-) a los profesionales que se lanzan a la aventura de hacer el doctorado y redactar la tesis; también a los que se embarcan en la realización de revisiones sistemáticas y guías clínicas
  • dedicamos mucho a tiempo a divulgar, a comunicar ¿cuando se interiorizará que nuestra misión fundamental es la comunicación y no la conservación?;
  • solemos ser profesionales con inquietud y curiosidad por las tecnologías de la información, las probamos, integramos algunas en nuestro quehacer diario y/o las recomendamos a los usuarios que las puedan necesitar
  • además sabemos lo que es el ISBN y el ISSN, localizar el factor de impacto de una revista, podemos explicar a los autores lo que es el ORCID y por que es bueno que lo tengan, razonar por que algunas revistas (Open Access) les cobran por publicar…
  • y todo esto además de mantener nuestras colecciones ordenadas 66141como Dios manda, catalogadas, clasificadas e indizadas, con sus tejuelos pegados, con nuestros plazos de préstamo de libros y nuestras reclamaciones si se sobrepasan, manteniendo el orden y el silencio en la sala y además, aunque en mi caso no estoy para muchos ingenios capilares, somos capaces de hacer todo eso con moño si hace falta ;-)

Pues todo eso es lo que se pierden ellos, los que deciden que una documentalista es prescindible en un hospital (¿se han parado a mirar lo que gana un documentalista/bibliotecario y lo rentable que les sale? ¿de verdad se justifica la pérdida?), asesorados por profesores universitarios, respaldados a su vez por políticos, ante la indignación de nuestro colectivo profesional y sus usuarios o la falta de pedagogía de EES que no saben transmitir que una biblioteca virtual no se mantiene sola y que no es más que una parte de las bibliotecas híbridas que funcionan en la actualidad.


Entrevista en Alquibla a Juan Medino, responsable de la Biblioteca del Hospital Universitario de Fuenlabrada

16 septiembre, 2016

Os dejo el enlace a la entrevista que recientemente me hicieron para la web especializada en el mundo bibliotecario Alquibla, una mirada al mundo de las bibliotecas en la que se habla mucho de nuestra BiblioHFLR ¡gracias!


Nuevo perfil profesional en hospitales: gestor de documentación sanitaria

8 abril, 2016

252Rivas-Gayo M, Rivas-Flores FJ, Medino-Muñoz J, Alonso-Ferreira V, Martínez-Comeche JA. Nuevo perfil profesional en hospitales: gestor de documentación sanitaria. Prof Inform. 2016;25(2):279-85.

En este trabajo se trata de destacar la importancia de disponer de unos servicios de documentación capaces de dar respuesta a las necesidades expuestas. A la vista de la situación académica y profesional actual de los bibliotecarios/documentalistas sanitarios observamos que:

  • los roles del documentalista sanitario y del bibliotecario hospitalario, tradicionalmente de espaldas entre sí aunque sobradamente reconocidos en la institución, deberían adaptarse a esta nueva realidad y dejar de mantenerse inconexos en su actividad diaria (ambos al servicio de los profesionales sanitarios pero sin compartir conocimiento ni herramientas)
  • los perfiles formativo-académicos de documentación sanitaria y biblioteconomía/documentación hospitalaria se mantienen inconexos: módulo de técnico superior y/o licenciado/grado en medicina para el ámbito de documentación clínica vs. formación universitaria en información y documentación para el de biblioteca hospitalaria como requisitos básicos
  • la producción científica de los dos ámbitos de conocimiento, prolífica por otro lado, tampoco interactúa, manteniendo espacios diferenciados tanto en publicaciones como en reuniones científicas. A modo de ejemplo valga el ordinal de las Jornadas de Información y Documentación en Ciencias de la Salud Bibliosalud (ya por su 15ª edición en 2014), sin una organización/asociación detrás pero con unos profesionales bibliotecarios/documentalistas de alta productividad y actividad; el de las Jornadas Nacionales de Documentación Médica (16ª en 2014); y el Congreso Nacional de Documentación Médica (14ª edición en 2015), ambos organizados por la Sedom (Sociedad Española de Documentación Médica).

Por tanto se propone:

  • Mayor integración de ambos perfiles profesionales en el ámbito laboral, no tanto para una integración en un perfil único profesional (diferentes disciplinas, diferentes áreas de dependencia administrativa, etc.), como para la creación de dinámicas de trabajo en equipo que en un futuro pudieran aunarse en un servicio/departamento único y central (dependiendo de Gerencia) en la estructura hospitalaria.
  • Mayor integración en los planes de estudio de las facultades de información y documentación: ni previamente, ni a partir de la implantación del EEES, se ha incluido el tema de la documentación sanitaria. Tan sólo se ha localizado un master oficial, el de Gestión de la información y el conocimiento en el ámbito de la salud de la Universidad Autónoma de Barcelona, que no es organizado por un departamento de información y documentación, sino por la Facultad de Medicina. Su contenido se centra en sistemas de información sanitaria/hospitalaria pero desde un punto de vista más informático y de gestión que documental
  • Fortalecer lazos entre ambas titulaciones ofreciendo la convalidación de créditos (varía su número en función de la universidad) a los técnicos superiores en documentación sanitaria que se matriculen en el grado en información y documentación y, en sentido contrario, desde los grados universitarios de tema biblioteconómico/documental e informático hacia los estudios profesionales
  • Dar el paso hacia el nuevo perfil del gestor de información sanitaria. Dicho perfil profesional adoptaría en la práctica diaria los criterios y metodología propia de la documentación sanitaria, que utiliza de manera primaria codificaciones y clasificaciones (tabla 1) basadas en las enfermedades, sus manifestaciones, taxonomía, así como los procedimientos que se utilizan para el tratamiento y control de las enfermedades, agentes etiológicos, fármacos, condiciones, etc., que permitan definir lo que le está pasando a una persona, qué es lo que tiene y qué se ha hecho para resolver su problema. Todo ello sin descuidar a la vez la integración de los recursos bibliográficos disponibles tradicionalmente en las bibliotecas hospitalarias.

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